Los antecedentes de pobreza en Honduras

Honduras ha sido sostenidamente el país del tercer lugar con el ingreso per cápita más bajo de América Latina y el Caribe (ALC), lo cual lo coloca como uno de los países más pobres del Hemisferio Occidental (Ore et al., 2016). De acuerdo a estos autores, casi uno de cada cinco hondureños vive con menos de US$1.90 al día, de modo que la tasa de pobreza es la segunda más alta en ALC. El PIB per cápita de Honduras asciende aUS$4,445 en términos de paridad de poder adquisitivo, equivalente a alrededor de un tercio del promedio de ALC, de acuerdo a Banco Mundial (2015).

La pobreza en Honduras es tanto generalizada como severa, y tiene carácter estructural, pervive con altos niveles de desigualdad asociados a bajos niveles de movilidad socioeconómica. Las tasas de pobreza son altamente sensibles respecto al crecimiento económico y la estabilidad fiscal, de acuerdo a un diagnóstico reciente del Banco Mundial (2015), durante los años de crecimiento elevado (entre 2003 y 2008)1 se redujo tanto la pobreza como la pobreza extrema, pero cuando inició la crisis financiera internacional y ladisminución en las tasas de crecimiento, se destruyó gran parte de los avances, de modo que la pobreza ha vuelto a los niveles observados en 20012 (véase Gráfico 1).

El cuadro muestra como una década después, los niveles de pobreza siguen casi a los mismos niveles del inicio de la misma. Los logros en 2003-2008, años donde la pobreza llegó a su menor tasa (59.2%), coincidieron con las más altas tasa de crecimiento de ese mismo período y aún anteriores (6.6%), pero a partir de 2009 (año de impacto de la crisis financiera mundial y de la crisis política doméstica) la economía no pudo recuperar su crecimiento y las tasas de crecimiento económico fueron menores, impactando en mayores niveles de pobreza.

También la desigualdad de ingresos en el país está por encima del promedio en ALC (en 2013 el índice de Gini fue de 0.54 en Honduras, mientras en la región fue de 0.52, de acuerdo a Banco Mundial, 2015). Esto influye en los patrones de pobreza, ya que la desigualdad de ingresos se incrementa en la medida que el crecimiento económico favorece a los deciles superiores de ingreso y no a los deciles más pobres.

En virtud de ello, diversos autores e instituciones coinciden en que la lucha por la reducción de la pobreza demanda no solo medidas para generar un crecimiento sostenido con una mayor estabilidad macroeconómica, sino también acciones que promuevan oportunidades equitativas y políticas fiscales progresivas (Banco Mundial, 2015). En el mismo sentido, un estudio de CEPAL sobre la década anterior, concluía que incluso en el escenario más favorable de crecimiento económico, la disminución y el alivio de la pobreza en Honduras serían más bien modestos, por lo cual se requería complementar con políticas de desarrollo productivo y social que mejorasen las condiciones de los estratos más rezagados para participar en los aumentos del ingreso nacional (Espíndola et al., 2000).

Estas tendencias al alza en las tasas de pobreza y pobreza extrema, contrasta con las tasas de pobreza en ALC, de acuerdo al Banco Mundial (2015). En la región éstas tasas se redujeron en más de un tercio entre 2001 y 2013, mientras en Honduras la tasa de pobreza fluctuó muy por encima de la media regional, terminando el período con cifras que suponen más del doble que las de ALC, según esta misma fuente (Véase Gráfico 2).

En el aspecto normativo e institucional, Honduras hizo de la lucha contra la pobreza una política de Estado, en un proceso participativo que inició en enero de 2000 y finalizó en agosto de 2001 con la aprobación del documento final de la Estrategia de Reducción de la Pobreza (ERP) por el Presidente de la República en Consejo de Ministros. En 2002, mediante decreto no. 70-2002, se creó la Ley del Fondo para la Reducción de la Pobreza. La ERP tuvo vigencia hasta 2010, cuando la administración de gobierno de Porfirio Lobo creó el Plan de Nación y Visión de País, donde la lucha contra la pobreza extrema aparecía como uno de los cuatro objetivos nacionales, con al menos 5 metas directas de las 22 del Plan. El actual gobierno también declara la reducción de la 6 pobreza como un objetivo de desarrollo clave en su estrategia nacional de desarrollo. El Plan Estratégico de Gobierno 2014-2018 , “El Plan de Todos para una Vida Mejor”, enlaza sus objetivos con el Plan de Nación y Visión de País, sobre todo con el lineamiento estratégico: “Reducción de la pobreza, generación de activos e igualdad de oportunidades”, planteándose dos objetivos principales desde esta temática: el resultado global 1 que pone como meta la reducción de la pobreza extrema de 42.6% a 38.6%, y el resultado global 2, que plantea reducir el porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas de 40.8% a 36.8%.

Alcance y limitaciones de los datos utilizados

Los datos desagregados (sobre todo a nivel municipal) actualizadossobre pobreza en Honduras son difíciles de contar porque el Censo Nacional (el último de 2013) sólo incluye datos de pobreza de acuerdo a Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), el método menos utilizado en comparaciones internacionales. Por el otro, las encuestas de Hogares u otras encuestas que miden la pobreza por el método de Línea de Ingreso tienen una cobertura nacional y por dominio3 , por lo cual las aproximaciones a menor nivel (municipal) son solo posibles a través de modelos econométricos que correlacionan dichas encuestas con el Censo Nacional, un recurso utilizado en estudios del PNUD y del Banco Mundial.Por ello, los datos principalmente utilizados fueron básicamente los disponibles hasta 2013.

Los datos de nutrición y salud, son aún menos recientes, ya que la última Encuesta de Demografía y Salud (ENDESA) data de 2011-2012. Sin embargo, esta es la principal y más completa fuente de información respecto a esta temática, por lo cual se utilizó el informe de resultados de la ENDESA presentados en por la Secretaría de Salud, el Instituto Nacional de Estadística (INE) e ICF International (2013). La información se amplia, en la medida de lo que fue posible, con datos del Informe Mundial de Nutrición de 2016, y otros informes internacionales de UNICEF, FAO, OMS que, en el caso de estos últimos, tienen siempre como referencia la ENDESA 2011-2012 (Secretaría de Salud, et al. 2013).

El estudio considera solo algunos indicadores seleccionados, de acuerdo a las prioridades establecidas. Estos indicadores son: ingesta de micronutrientes y suplementación en madres y niños; estado nutricional de las madres, a través del índice de talla inferior a 145 centímetros y el Índice de Masa Corporal (IMC); y el estado nutricional de los niños, a través de los indicadores de desnutrición crónica, desnutrición aguda o emaciación (incluyendo sobrepeso/obesidad) y desnutrición global o peso inferior a la edad.

La situación de Pobreza en Honduras

Independiente de cualquier método que se utilice para medir la pobreza, esta resulta elevada en todos los casos. Se han usado tres fuentes, cada una representativa de un método de medición de la pobreza diferente, para aproximarnos a las características de la pobreza a nivel departamental. En primer lugar, los datos del Mapa de Pobreza de Honduras 20134 , elaborados por el Banco Mundial (2016), los cuales muestran gráficamente la distribución espacial de la pobreza en Honduras. En segundo lugar, se retoman los resultados del Informe de Desarrollo Humano 2013, cuyos datos de pobreza se basan en el Índice de Pobreza Multidimensional, un recurso metodológico en el cual “la pobreza es medida como una multiplicidad de carencias, las cuales contribuyen a la inequidad territorial y se convierten en obstáculos preponderantes para el progreso en el desarrollo humano del país” (PNUD, 2011). 5 En tercer lugar, los datos que se extraen mediante el programa REDATAM desde el Censo de Población y Vivienda de 2013 del INE, en consulta en linea en la página web de esta institución, basado en el método de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). 6

Los mapas de pobreza y pobreza extrema (Gráfico 3yGráfico 4) que se presentan a continuación muestran la concentración geográfica de la pobreza en Honduras, donde hay muy pocas zonas con bajos niveles de pobreza —concentradas básicamente en la franja norte y el centro sur del país— y, en cambio, muchas zonas con niveles elevados y en algunas verdaderamente críticos (con una incidencia de pobreza entre 80% y 100% de la población).

Como lo muestran los mapas, la mayor incidencia de pobreza se concentra en la zona occidente (tanto norte como sur, con menor expresión en la región atlántica), que coincide con lo que hoy se denomina Corredor Seco, y la zona de centro-nororiente, contentiva principalmente de los departamentos de Olancho y Yoro. Estas mismas regiones de alta pobreza, como se confirma en el mapa, albergan los niveles mayores de pobreza extrema.

Según la última encuesta del INE, en 2016, la incidencia de pobreza es del 60.9% de los hogares (65.7% de personas en pobreza) y la pobreza extrema de 38.4% (42.5% en cuanto a personas), pero esta sigue concentrándose sobremanera en la zona rural (la pobreza rural la padece el al 67% de la población y la pobreza extrema rural el 56% de las personas). A continuación, en la Tabla 1 se muestra una comparación entre los resultados de los diferentes métodos de medición de la pobreza.

Características de las viviendas

En Honduras existen unas 1,972,520 viviendas con una relación de 4.4 personas por hogar, según los resultados de la encuesta permanente de Hogares (INE, 2016). Según este reporte, el 92.2% de las viviendas urbanas y el 81.8% de las ruralestienen agua potable11, en tanto el 13.3% de las viviendas no cuentan con un servicio adecuado de agua. Además, el 10.8% de las viviendas de Honduras no cuentan con un sistema de saneamiento adecuado (13.7% en el área rural), y este porcentaje es mayor en aquellos hogares cuyo jefe de hogar no tiene ningún nivel educativo (14,2%) o que pertenecen al 20% más pobre (17,4% no tiene sistema de eliminación de excretas). Finalmente,el 99% en las viviendas de la zona urbana y el 74.7% de las ruralestienen acceso al servicio de energía eléctrica. Sin embargo, hay una fuerte desigualdad en el acceso a este servicio, el primer quintil el 16.1% de las viviendas rurales se alumbran con vela, candiles, lámparas de gas y ocote; mientras que en el quintil más alto el 99.0% dispone de energía eléctrica. La Encuesta Permanente de Hogares del año 2016 estima también que en promedio hay 3.7 piezas por vivienda, de las cuales se utilizan, 1.9 piezas en promedio para dormir. El hacinamiento —definido como la existencia de más de tres personas por pieza en una vivienda— abarca al 7.4% de los hogares hondureños. En los hogares con menores ingresos la tasa de hacinamiento llega al 11.8% mientras en el quintil más alto es de apenas 0.6%. El Gráfico 5 muestra la presencia a nivel de departamento12 de algunos de los problemas de vivienda señalados: la falta de acceso a agua, el saneamiento inadecuado y el hacinamiento. Las cifras señalan al departamento de Gracias a Dios como el que con mayor diferencia respecto al resto presenta estos tres problemas.

Se observa que las mayores deficiencias la representan los problemas sanitarios. Esto es de particular importancia en el Corredor Seco, donde en promedio hay 31% de las viviendas con problemas de saneamiento, con los departamentos de Gracias a Dios (70%), en Lempira (53%), Valle (37%), La Paz (34%), Intibucá (32%), reportando las tasas más altas. Fuera de del Corredor Seco existe una relevancia importante el departamento de Gracias a Dios (70%). Similarmente, los departamentos que reportan mayor falta de servicio de agua en el Corredor Seco son El Paraíso (22%), Intibucá (18%), Olancho (17%) y Choluteca (16%); y fuera de este lo es el departamento de Gracias a Dios (50%). Aquellos donde se registra mayor hacinamiento son Valle (16%), Intibucá, La Paz y Lempira (todos con 11%), Colón y Cortés (12%); y fuera del Corredor Seco nuevamente el departamento de Gracias a Dios (30%), . La Tabla 3 detalla los materiales de construcción en las viviendas. Apenas el 1.6% de las viviendas tiene presencia de materiales precarios en los techos (paja, palma o similar; material de desecho u otro). La precariedad en los materiales de construcción aumenta respecto a las paredes, el 6,21% está construida a base de bahareque, palo o caña o material de desecho, además de otros no especificados. El uso de material precario en la pared es más elevado en Valle (16.54%), La Paz (11.95%), Olancho (11.79%) y Santa Bárbara (11.34%), todos del Corredor Seco –excepto Olancho-. En cuanto al piso de las viviendas, existe una fuerte presencia de pisos de tierra que alcanza un promedio del 23%. Como lo muestra el Gráfico 6, la mayor presencia de pisos de tierra se observa en Lempira (52%), La Paz (48%), Intibucá y El Paraíso (ambos con 45%), todos del Corredor Seco. De hecho, todos los departamentos que componen este corredor están por encima del promedio.

Trabajo / ocupación

Según la Encuesta Permanente de Hogares de 2016, la población total del país asciende a 8,714,631, donde el 78.7% constituye la Población en Edad de Trabajar (PET) (6,861,682 personas). El 45,3% de la población total es parte de la Población Económicamente Activa (PEA) o Fuerza Laboral (3,944,836 individuos)(INE, 2016). Sin embargo, la tasa de participación laboral es significativamente desigual entre los géneros, siendo del 74% para los hombres y 43% para las mujeres(INE, 2016). La baja participación laboral es uno de los mayores retos que enfrenta el país según el Observatorio del Mercado Laboral (Secretaría de Trabajo y Seguridad Social, 2013). Dado que la desagregación por departamento no es posible a partir de las encuestas de hogares, en la Tabla 4 se muestran algunos de los principales indicadores del mercado laboral derivados del Censo 2013, particularmente de PEA, PET y tasa de participación. 13 Tal como se observa en la Tabla 4 el desempleo es bajo, con la Tasa de Desempleo Abierto (TDA) siendo sólo 2.35% a nivel nacional. En Honduras, el desempleo es mayor en la población femenina; y afecta mayormente a los jóvenes (INE, 2013, 2016). Además, es un problema mayormente urbano , por lo cual los departamentos de mayor urbanización presentan la mayor tasa (Francisco Morazán, Cortés, Islas de la Bahía), mientras que los departamentos correspondientes al corredor seco —como se muestra en el Gráfico 7 — presentan los indicadores más bajos (Lempira, Ocotepeque, La Paz, los más destacados).

Casi todos los departamentos están cercanos a la media de la tasa de participación (41%). En el Gráfico 8 se muestra que la tasa de participación laboral total (nacional) es altamente desigual, siendo para hombres del 64% y para mujeres del 29%

Realmente el problema del país no es el desempleo sino el subempleo visible e invisible, ya que se traduce en menos horas trabajadas o en menores salarios que repercuten en ingresos insuficientes en los hogares. Sin embargo, el censo no cuenta con datos sobre estas variables. Para 2016, según la encuesta permanente de Hogares (INE, 2016), más de la mitad de la población empleada (56%) enfrentaba problemas de subempleo (con una tasa de subempleo invisible de 44.2%, y de subempleo visible de 12%). Si se toma en cuenta que ese año la Tasa de Desempleo Abierto era de 7.4%, según la misma fuente, puede colegirse que el 63% de la población laborante enfrentaba problemas de empleo.

Mortalidad infantil y de la niñez

La disminución de lamortalidad infantil es uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio(ODM 4), sobre la cual el país ha registrado importantes avances. Tanto la mortalidad infantil como la mortalidad en la niñez disminuyeron durante los últimos dos decenios. La primera bajó de 39 a 24 por cada mil nacidos vivos, según la ENDESA 2011-2012. De acuerdo a estimaciones del informe de nutrición mundial, de 2009 a 2013 bajó de 26 a 22 por cada mil nacidos vivos(IFPRI, 2015). La mortalidad está influenciada por una amplia gama de limitantes estructurales tales como la pobreza de los hogares, el bajo nivel educativo de las madres, la desnutrición, los déficits en la cobertura hospitalaria y la calidad de los servicios de atención sanitaria y hospitalaria (UNICEF, 2010). Asimismo, la mortalidad infantil14 se concentra en los estratos con más bajos ingresos, de tal manera que en los hogares del quintil inferior es 30 por mil niños, comparada con el estrato superior que es 18 por mil respectivamente. La mortalidad en la niñez es la que presenta una brecha más amplia entre los quintiles extremos inferior y superior, 39 y 20 por mil respectivamente (Secretaría de Salud, et al. 2013)).

El Gráfico 9 muestra como, por la razón apuntada antes, la incidencia de la mortalidad infantil y de la niñez, principalmente, es más alta (arriba de 31 niños por cada mil vivos ) en los departamentos con mayor cobertura rural —con seis de los 10 municipios del Corredor Seco más Comayagua— o en los dos departamentos geográficamente más desvinculados de la geografía nacional y, consiguientemente, alejados: Gracias a Dios e Islas de la Bahía, ambos con una tasa elevada: 64 por mil o más. En el gráfico estos departamentos aparecen en el extremo derecho.

Los antecedentes de nutrición en Honduras

Según datos del Índice Global del Hambre (2016), Honduras tiene la tercera tasa más alta de desnutrición crónica y la séptima en lo que respecta al total de la población desnutrida en Latinoamérica. El Reporte de Nutrición Global, sin embargo, marca que el país ha progresado en la lucha contra la desnutrición, tanto crónica como aguda. Sin embargo, preocupan las altas tasas de sobrepeso y obesidad adulta (al momento 51% de los mismos se registran con sobrepeso y 18% con obesidad) y la incipiente (aunque baja, a 5.1 %) tasa de obesidad infantil en menores de 5 años (IFPRI, 2016). El país ha avanzado en generar un marco normativo amplio para el mejoramiento de la situación alimentaria y nutricional de la población, a través de una estrategia global alimentaria y la operacionalización de un plan de acción alimentario nutricional. Entre otros, estos son los principales componentes de dicho marco:

  • Política de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Largo Plazo, en la que se crea el Consejo Nacional De Seguridad Alimentaria Y Nutricional Y La Unidad Técnica De Seguridad Alimentaria Y Nutricional (UTSAN) (Decreto Ejecutivo N° Pcm-038-2010)
  • Estrategia Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional
  • Política Pública para el Desarrollo Integral de la Primera Infancia
  • Política de Estado para el Sector Agroalimentario y el Medio Rural de Honduras
  • Estrategia Nacional de Cambio Climático de Honduras
  • Plan Nacional de Salud 2014-2018
  • La Política Nacional de Nutrición

Nutrición en Honduras

La desnutrición es un problema multisectorial complejo que puedederivarse de las deficiencias de energía, proteínas y micronutrientes (y altas tasas de infección) o de problemas de sobrepeso, obesidad y enfermedades no transmisibles, lo cual afecta a una de cada tres personas en el mundo (IFPRI, 2016). El informe mundial de nutrición 2016 señala que la malnutrición se manifiesta de distintas formas: retraso en el crecimiento y el desarrollo de los niños; personas esqueléticas o propensas a las infecciones; personas con exceso de peso o con riesgo de enfermedades crónicas debido al consumo excesivo de azúcar, sal o grasa; e incluso personas con carencias de vitaminas o minerales de importancia (IFPRI, 2016).

Indicadores sobre consumo y suplementación de micronutrientes y suplementación en mujeres

Uno de los indicadores principales sobre nutrición tiene que ver con las vitaminas y los minerales (micronutrientes), los cuales son elementos necesarios en la dieta y deben proveerse en cantidades pequeñas, para evitarla vulnerabilidad de la población cuando ha sufrido infecciones o parasitosis, ya que esto retroalimenta el círculo vicioso de desnutrición- enfermedad. Su rol principal es ayudar a la absorción de los macronutrientes y en la regulación del metabolismo (Secretaría de Salud et al., 2013; p. 246-247). Como lo señala la ENDESA 2011-2012 (Secretaría de Salud, et al. 2013), el estado nutricional de los hijos está grandemente determinado por la historia nutricional de la madre, ya que una mujer desnutrida (o con desnutrición en su infancia o adolescencia), tiene más probabilidades de tener a un hijo de bajo peso, por lo cual es importante conocer la suplementación de esta en vitamina A, hierro y desparasitantes. La Tabla 5 muestra esta ingesta a nivel de departamentos.

Suplementos de vitamina A: El 47% de las mujeres que tuvieron hijos en los últimos cinco años recibieron suplementos de vitamina A después del parto. Esto significa un ligero retroceso, respecto a lo observado en la ENDESA 2005-2006, con 51%. Ocotepeque es el departamento con el más alto nivel de cobertura de suplementación con vitamina A (63%), y Gracias a Dios y El Paraíso los de más bajo nivel (30 y 35%, respectivamente). La suplementación en madres sin educación es de 40%, pero en aquellas con educación primaria 4-6 se eleva hasta un 48%, aunque luego disminuye ligeramente entre las mujeres con secundaria y superior.

Consumo de hierro: El 41% de las mujeres no tomaron ninguna dosis suplementaria de hierro, que es mayor a lo observado en la ENDESA 2005-2006, con el 19%. Entre las que si tomaron hierro durante 90 días o más, el 37% lo hizo en 2011-2012, bastante menor al 70% que reporta la anterior encuesta. El área urbana presenta unamayor cobertura de suplementación durante el tiempo recomendado, con un 40%, que el área rural, con 35%. El departamento con mayor suplementación es Islas de Bahía (60%), y los de menor cobertura son Gracias a Dios e Intibucá, con el 26% cada uno. Se observa que la suplementación de tres meses o más tiene relación directa con el nivel educativo de la madre y el nivel de ingreso: para las madres sin educación la cobertura es de 24% mientras que en aquéllas con educación secundaria equivale al 48%; en el quintil inferior es del 30%, mientras es de 43% en el superior.

Tratamiento desparasitante: Sólo un 6% de las mujeres que tuvieron hijos en los cinco años anteriores a la encuesta recibieron tratamiento desparasitante durante el embarazo (en la ENDESA 2005-2006 fue 7%). Este nivel de tratamiento es de 7% el área rural, ligeramente superior al del área urbana, con 5%. El departamento donde más se ofrece el desparasitante es Gracias a Dios, con un 17%, y Cortés y Santa Bárbara los de menor nivel (4% cada uno).

Ingesta de macro y micronutrientes en los niños

Un niño cuya dieta carece de las cantidades recomendadas de vitaminas y minerales esenciales puede desarrollar deficiencias de micronutrientes. Por esa razón, una de las estrategias más 20 importantes aplicadas en el país, como lo señala el informe de ENDESA 2011-2012, (Secretaría de Salud, et al. 2013), es el suministro de la Vitamina A activa y la suplementación con hierro en los servicios de salud del estado, a los niños mayores de seis meses y menores de cinco años. Esto, junto al suministro de desparasitante se muestra en la Tabla 6 .

La suplementación con vitamina A en los últimos 6 meses fue entregada a un 74.5 % de los niños de 6-59 meses. Esta tasa de cobertura cae dentro de los parámetros internacionales 21 normales, donde la “tasa de cobertura de las intervenciones y prácticas para combatir la malnutrición materna e infantil” es en promedio entre 65 y 79 (IFPRI; 2016). No se encuentran diferencias en cuanto al nivel educativo de la madre, pero es ligeramente menor entre los quintiles de mayor riqueza. Ocotepeque es el departamento con un mayor porcentaje donde el 93% de los niños recibieron este suplemento, mientras Cortés, Yoro y Gracias a Dios tienen los porcentajes más bajos (59, 61 y 62% respectivamente).

La suplementación con hierro en los últimos 7 días fue recibida por el 25% de los niños de 6-59 meses a nivel nacional. Es ligeramente mayor en las madres con los niveles educativos más bajos, ubicados en el mayor estrato de pobreza y que viven en el área rural. El Paraíso y Gracias a Dios presentan las mayores coberturas de suplementación (32%) mientras que en Cortés se observa la menor cobertura (19%).

El medicamento desparasitante se proveyó a 55% de los niños de 6-59 meses en los 6 meses que precedieron la encuesta. Atlántida y Colón son los departamentos que muestran las mayores coberturas de desparasitantes (63% y 61%, respectivamente) y Francisco Morazán y Gracias a Dios los departamentos que muestran la menor cobertura (46% y 47%, respectivamente).

Indicadores del Estado nutricional de los niños y las mujeres

Estado nutricional de las mujeres

Uno de los indicadores en las diferentes encuestas de ENDESA para medir el estado nutricional en las mujeres es el indicador de Talla inferior a 145 cm en mujeres de 15 a 49 años, en virtud de que se ha encontrado asociación entre la baja talla materna y el bajo peso del niño al nacer, además de su relación con la supervivencia infantil, mortalidad materna, complicaciones del embarazo y del parto y la duración de lactancia materna. En general el peso pre-gestación es un buen pronosticador del bajo peso al nacer y de la mortalidad infantil. (Secretaría de Salud et al., 2013). A nivel nacional, el 8% de las mujeres tienen una talla inferior a 145 cms., pero este porcentaje se incrementa en el caso de las mujeres sin educación (23%), de las mujeres más pobres (19%); y entre las que viven en Intibucá, La Paz, y Lempira (con 22, 21 y 19%, respectivamente) tal como se observa en el Gráfico 10.

El segundo indicador utilizado por la encuesta ENDESA es el Índice de Masa Corporal (IMC), en cuyos parámetros la normalidad en el peso se estima entre 18,5 y 24,9. En el caso de Honduras, el IMC promedio de la mujer hondureña es de 26.0, indicativo de sobrepeso. Menos de la mitad de las madres (44%) está clasificada como normal y 5% de las madres tendrían una masa corporal deficiente. Al otro extremo, el 51% de las mujeres en edad fértil tienen sobrepeso u obesidad, de las cuales el 29% corresponde a mujeres con sobrepeso y el 22% a mujeres obesas. Esta condición se da en mayor proporción en mujeres de 30 años o más y mucho menos en el Corredor Seco. El sobrepeso y obesidad ha ido en aumento, al pasar del 47% en la ENDESA 2005- 2006 al 51% en la última ENDESA.

Estado nutricional de los niños menores de 5 años

Para los niños menores de 5 años también ENDESA 2011-2012, usa indicadores antropométricos para evaluar su estado nutricional, mediante mediciones de peso y talla que se referencian a una población establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se usan así, tres indicadores: desnutrición crónica, desnutrición aguda o emaciación y desnutrición global. 2 3.9 4.2 4.8 5.1 5.2 5.4 5.6 5.6 5.7 5.8 5.9 6.1 7.9 8 8.7 9.4 12.7 13.4 14.5 19.1 20.7 22.4 0 5 10 15 20 25 Islas de la Bahia Valle Gracias a Dios Distrito Central Francisco Morazán Choluteca Resto Cortés Cortés Olancho Atlántida Colón Resto Francisco Morazán San Pedro Sula Yoro PROMEDIO Santa Bárbara El Paraíso Ocotepeque Comayagua Copán Lempira La Paz Intibucá 23 La desnutrición crónica o retraso en el crecimiento17 afecta al 23% de los niños menores de cinco años, el 6 % de los cuales presenta un retardo en el crecimiento severo. En la últimas dos décadas, el país ha registrado avances importantes en la reducción de las tasas de prevalencia de desnutrición crónica, si se considera que la actual tasa de prevalencia (23%) cayó desde 46 por cada mil nacidos vivos en 1994 (ver Gráfico 11).

Pese a este avance, Honduras tiene tasas de desnutrición más elevadas que otros países de la misma región y grupo de ingreso, como se señaló anteriormente. De acuerdo al Informe Mundial de Nutrición 2016, en la clasificación de los países por orden creciente de prevalencia de l retraso del crecimiento Honduras ocupa el lugar 66 de una lista de 132 países (IFPRI, 2016). La padecen mayormente los niños del área rural (29% frente a 15% del área urbana) y es ligeramente mayor en niños que en niñas (24 y 21 %, respectivamente); además, está asociado al estado nutricional de la madre, ya que está presente en el 32% de los niños de madres delgadas, mientras que afecta al 23 % de los hijos de madres con peso normal. El retraso en el crecimiento tiene mayor incidencia entre los niños de madre sin educación, con un 48% de los mismos afectados, frente a sólo el 3% de aquellos cuyas madres tienen educación superior. De igual manera influye el nivel de ingreso, ya que solo un 8% de los niños en el quintil superior padecen retraso en el crecimiento en comparación con el 42% entre aquellos en el quintil inferior. El Gráfico 12 presenta la desagregación departamental (también diferenciando centros urbanos del resto del departamento) de la desnutrición crónica, definida como el bajo peso para la talla. En Intibucá y Lempira casi la mitad de los niños presentan desnutrición crónica, 48% cada uno, seguido de La Paz con 39 % y Copán con 31%., todos departamentos pertenecientes al Corredor Seco. Estos mismos presentan también los niveles más elevados de desnutrición crónica severa (Lempira 20%, Intibucá 18%, y La Paz 13% y Copán 10%).

En cuanto a la desnutrición aguda o emaciación18, ésta afecta al 1% de los niños en el país, según datos de la ENDESA 2011-2012. Según el Informe de Nutrición Mundial Honduras ocupa la posición 15 entre 130 países que incluye el informe, lo cual lo coloca como uno de los países de más baja prevalencia (IFPRI, 2016). La emaciación es particularmente alta en Islas de la Bahía (el 4% de los niños la sufren), seguido de Ocotepeque (3%), Lempira (2.4%) y Choluteca (2,3%). También es alta en los menores de 6 meses (3 %) y entre los niños de madres desnutridas o delgadas de acuerdo a su IMC (4%). Esto se muestra en el Gráfico 13.

Por su parte, el sobrepeso/obesidad19 afecta al 5 % de los niños menores de 5 años en el país. En el ranking de este índice del Informe de Nutrición Mundial, Honduras aparece en el lugar 52 de 126 países, por lo cual tiene una clasificación media de prevalencia. El sobrepeso/obesidad se encuentra asociado a un mayor estatus social, como los datos de la ENDESA 2012 -2013 indican, esmás alto en los niños de madres en nivel superior de educación (alcanza el 14 %) y ubicadas en el quintil superior de riqueza (9%) (Secretaria de Salud et al., 2013). Su prevalencia es mayor en el área urbana, donde alcanza 7% en comparación con el 4% en la zona rural, siendo el Distrito Central que presenta la prevalencia más alta (8,3%), seguido por el departamento de Francisco Morazán (7%), dentro del cual está localizado el Distrito Central, como se ve en el Gráfico 14.

Finalmente, la desnutrición global o peso inferior al normal 20, es decir, el indicador de un peso deficiente para la edad, alcanzó 7% de los niños menores de cinco años. En comparación con la ENDESA 2011-2012, se registra una disminución de 4 puntos porcentuales respecto a la cifra observada en la ENDESA 2005-2006 (11 %). 21

De acuerdo a la ENDESA 2011-2012, es mayor para los niños menores de cinco años que viven en el área rural (9%) en comparación con los que viven en el área urbana(4.6%). Los niveles de desnutrición global están relacionados inversamente con el nivel educativo de la madre, ya que los hijos de madres sin educación y con primaria incompleta presentan niveles altos de desnutrición global (16 y 12%) en contraste con apenas el 3 y 2% entre las madres con educación secundaria y superior. Igual sucede con el quintil de riqueza, pues el 12% de los niños del quintil inferior sufren desnutrición global, en tanto los del quintil más alto son apenas del 3%. En el Gráfico 15 siguiente puede observarse que los niños que viven en Lempira son los más afectados con desnutrición global (16%), seguidos de los de Intibucá (15%), Ocotepeque (12%) y Copän (10%), todos pertenecientes al Corredo Seco.

Situación en el Corredor Seco

Como hemos observado previamente, una gran parte de la población del país se encuentra en una situación de pobreza. Existe una alta proporción de la zona rural que se encuentra afectada por restricciones económicas, lo que limita a su vez la seguridad alimentaria y nutricional de la población. Las Autoridades de Gobierno con la cooperación de OrganismosInternacionales de Cooperación Técnica y Financiera han identificadola región del Corredor Seco, al igual que en el resto de países de Centroamérica, que se caracteriza por tener un déficit y/o irregular precipitación pluvial que afecta la actividad agrícola y por ende la seguridad alimentaria y nutricional de sus pobladores. Por esta razón, actualmente se han priorizado e implementan dos iniciativas para promover el desarrollo rural en esta y otras zonas de pobreza. Para el Corredor Seco específicamente, IFPRI tiene información detallada desde del programa Alimentar el Futuro (Feed the Future) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) que se implementa en Honduras en 6 departamentos ubicados en la parte oeste del país, también llamada las Zonas de Influencia (ZOI, por sus siglas en inglés) Copán, Santa Bárbara, Intibucá, La Paz, Lempira y Ocotepeque. Parte de la región cubierta cae dentro del llamado Corredor Seco, un área que se extiende a Guatemala y El Salvador, y está caracterizada por pocas lluvias y alta variabilidad de las condiciones climáticas. En el año 2015 se realizó una encuesta de seguimiento a 5743 hogares para evaluar los resultados interinos del programa Feed the Future en los indicadores de la población en la ZOI de Honduras. Los datos provenientes de la encuesta permiten la desagregación de los datos de acuerdo a cada uno de los departamentos en 2015. En Honduras, las actividades de FTF se llevan a cabo bajo el nombre del programa ACCESS. Además, bajo el Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (GAFSP por sus siglas en inglés) se ha establecido en el año 2013 la Alianza para el Corredor Seco (ACS). La misma es una iniciativa a largo plazo del Gobierno de Honduras para erradicar la pobreza extrema y mejorar la SAN en Honduras. Se está implementando con financiamiento de laUSAID, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el GASFSP. Cada entidad financia un área específica geográfica o temática. El programa busca beneficiar a los hogares en los departamentos que sufren la mayor inseguridad alimentaria en el Oeste de Honduras. La ZOI de este programa incluye a los departamentos de Choluteca, El Paraíso, Francisco Morazán, La Paz, Intibucá, Lempira, Copán, Santa Bárbara y Ocotepeque. Como se puede observar, los departamentos afectados por FTF también tendrán intervenciones de ACS. El programa se implementó en estas zonas dado que presenta un alto potencial agrícola para reducir la extrema pobreza. En el Gráfico 16 podemos observar la distribución geográfica de ambas iniciativas.

Situación de los Hogares

En la región donde se está implementando el ACS, habitan más de 4.3 millones de personas, de las cuales casi 2 millones de individuos viven en extrema pobreza. Además, 1.8 millones habitan en la zona del corredor seco de FTF, de las cuales la mayoría (77%) vive en áreas rurales. El 26% de los individuos que viven en la ZOI de ACS ganan menos de la línea internacional de pobreza extrema de USD 1.25, aunque para aquellos del subgrupo de FTF, esto representa el 45.8% de los individuos. Teniendo en cuenta la línea de pobreza nacional rural de USD 2.35, se observa que el 39% de aquellos individuos dentro de ACS no la superan, mientras que para FTF esto es del 84%. El porcentaje de hogares bajo la línea de pobreza varía de gran forma entre los departamentos analizados, como se observa en el Gráfico 17. De los hogares encuestados en 2015, la proporción menor de hogares bajo la línea de pobreza se registró en Francisco Morazán con el 15%, y la mayor en La Paz, donde el 55% de los hogares vive bajo la línea de pobreza extrema de 1.25 dólares diarios. Al analizar la composición de los hogares, se observa que aquellos hogares bajo la línea de pobreza extrema que sólo tienen jefa de familia mujer, son consistentemente menos proporcionalmente que si analizamos el total de los hogares. Por ejemplo, en La Paz, si bien el 55% de los hogares relevados se identifica como por debajo de la línea de pobreza, de aquellos hogares que sólo tienen jefa de familia, el porcentaje es 35%.

Dentro de los indicadores requeridos para el seguimiento de estos programas, encontramos también diversos indicadores relacionados con la salud y nutrición de los individuos. Específicamente, se releva el estado nutricional a nivel hogar y por mujer y niño, la diversidad alimentaria y la prevalencia de anemia en mujeres y niños.

Prevalencia del Hambre

Los datos disponibles permiten un análisis exhaustivo del estado alimentario y consumo de alimentos. De todos los hogares en la ZOI de ACS, el 6.1% reporta haber sufrido hambre moderada y el 0.4% hambre severa. Hogares con ambos jefes hombres y mujeres simultáneamente son menos probables de pasar hambre, mientras que aquellos con sólo hombres o sólo mujeres corren más riesgo, con 6.1, 8.1 y 9.1% respectivamente de estos tipos de hogares reportando hambre. Similarmente, hogares más grandes y con menores niveles de educación reportan más hambre. Como muestra el Gráfico 18, sin embargo, cuando se analiza a nivel departamental, en general los hogares encabezados por mujeres solas reportan más hambre que aquellos con ambos jefes. En Copán, donde el porcentaje de hogares que sufrieron hambre moderada o severa con jefa de hogar mujer es cinco veces la misma tasa respecto al total de los hogares.

Alimentación

Para observar el acceso individual a los alimentos, se analiza la diversidad alimentaria. La falta de micronutrientes es llamada también la desnutrición escondida, dado que sus consecuencias no se manifiestan urgentemente como la falta absoluta de alimentos, pero no permite el adecuado desarrollo del individuo y afecta el estado de salud en general. Además, la diversidad alimentaria de las mujeres afecta la alimentación de los niños. Según evidencia recolectada por USAID22, Las dietas de las madres, reflejan no tan solo su propia alimentación sino la dieta de sus niños. Se ha demostrado también que la diversidad alimentaria de las muje res, está altamente relacionado con la suficiencia nutritiva del hogar además del niño infante en el mismo hogar. Esto se debe en parte a que son las mujeres quienes preparan los alimentos, y en general, ante una crisis de seguridad alimentaria, son las primeras en limitar sus dietas en beneficios a los hombres que trabajan fuera del hogar y niños 23. Ha sido también comprobado que existe una relación cercana entre la diversidad alimentaria de las mujeres y los niños 24, y que la diversidad alimentaria de los niños, además, está altamente relacionada con la situación nutricional de los mismos25. Es por estos motivos que se recolecta información respecto al acceso de los alimentos para las mujeres en edad reproductiva y niños. Sólo el 70% de las mujeres en la zona de laACS (y la mitad si se tiene en cuenta sólo aquellas en la zona de FTF) alcanza un mínimo de diversidad alimentaria, siendo la falta de proteína animal uno de los factores más divergentes entre los grupos con diversidad y sin diversidad. Mujeres más educadas reportan una alimentación más diversa, y así lo hacen también aquellas provenientes de hogares con ambos jefes de hogar y de menor tamaño. El índice de diversidad alimentaria de las mujeres en edad fértil, construido en base al consumo de 9 grupos alimenticios varía entre 0 y 9, y es muy similar (3.4 a 4.7) entre todos los departamentos, tal como se observa en el Gráfico 19.

El Gráfico 20 muestra el porcentaje de mujeres que alcanzan un mínimo de diversidad alimentaria, donde el mínimo valor se registra en La Paz con 46 por ciento de las mujeres en edad fértil que reportan consumir una dieta variada y saludable. A su vez, los departamentos de Francisco Morazán y El Paraíso alcanzan los mayores valores con 82 y 81% respectivamente.

En cuanto al acceso a los alimentos de los niños, sólo el 54.1% de los niños menores de 6 meses en la ZOI de ACS, reciben exclusiva lactancia de pecho. El Gráfico 21 muestra que, en Francisco Morazán, sólo el 38% de los niños menores a 6 meses relevados reciben alimentación exclusiva mediante lactancia materna, mientras que en Lempira lo representan respectivamente el 93%.

Existe evidencia de que analizar la diversidad mínima alimentaria en los niños permite aproximar si los mismos están recibiendo una dosis de micronutrientes adecuados para el crecimiento26 . Ha sido comprobado que la diversidad alimentaria además está relacionada de cerca con el estado nutricional de los niños27, al reflejar la calidad de la alimentación. De los niños entre 6 meses y 2 años de edad, sólo el 31.6 % de los casi 1500 niños observados recibe una alimentación mínima aceptable, debido a falta de diversidad alimentaria y de frecuencia de alimentación. La información compilada se basa en preguntas relacionadas con la alimentación recibida por el niño en las últimas 24 horas, lo que permite dilucidar qué alimentos ingirió y cuantas veces. Como es esperable, esta proporción es mayor cuando la madre tiene más educación, y en hogares con ambos jefes de hogar. Sin embargo, a diferencia de los resultados previos, en hogares con más miembros, la proporción de niños con buena alimentación es mayor. La falta de acceso a proteínas de origen animal y frutos y vegetales con alta vitamina A es marcada, con un bajo rango de entre el 11 y el 22 % de los niños reportando su inclusión en la dieta, dependiendo del producto. En el Gráfico 22, se observa que existe gran variación entre los departamentos en el indicador de dieta mínima. Nótese que el rango de mínimo a máximo se da con el 12% para Santa Bárbara y el 55% para Francisco Morazán.

Situación de las Mujeres

Estado nutricional

Se puede analizar también la capacidad de consumo de alimentos, mediante el estado nutricional de la población. Para clasificar si el peso de la mujer se toma como bajo, sobre peso u obesidad, se toma en cuenta el Índice de Masa Corporal (BMI, por sus siglas en inglés), que combina información de peso y altura y la relación de las medidas registradas por la mujer de acuerdo con las categorías pre establecidas por la metodología. El porcentaje de mujeres bajo la ZOI de ACS que reportan bajo peso (BMI menor a 18.5) es de 11.7%, con tasas más altas en mujeres más jóvenes. Las mujeres con sobrepeso (BMI entre 25 y 30) es del 25.4%, y el 10.9% se considera obesas (BMI mayor 30); además, estas dos últimas tasas aumentan con la edad. La información por departamento para prevalencia de bajo peso de mujeres no embarazadas, con edades de 15 a 49 años, del Gráfico 23, muestra que las diferencias no son extremas, el menor valor de 9% se localiza en Intibucá, y el valor más alto en Santa Bárbara con un valor del 17%.

En la región de la ACS, el 22.3% de las mujeres no embarazadas en edad fértil (15 a 49 años) y el 25% de las mujeres embarazadas de la misma edadreportaron anemia, de acuerdo a los análisis de sangre. Para las mujeres ubicadas dentro de los departamentos del Corredor Seco encuestadas por FTF, los indicadores eran del 25 y 30% para no embarazadas y embarazadas respectivamente. La anemia es más prevalente entre mujeres sin educación y provenientes de hogares que reportaron niveles de hambre moderados o severos. En los departamentos, se observa en el Gráfico 24 que las tasas altas de anemia se observen en todos los departamentos, aunque con variabilidad (para el caso de las embarazadas, los indicadores de Francisco de Morazán y Ocotepeque no son significativos estadísticamente por muestra muy pequeña). Sin embargo, es importante notar que en Intibucá, Copán y Santa Bárbara, el 30% de todas las mujeres no embarazas reportaron anemia. En Copán, se encontró que casi el 60% de las mujeres embarazadas tenían anemia en 2015.

Empoderamiento

Parte del programa Feed the Future está enfocado en el estudio del empoderamiento femenino, dado que la capacidad de toma de decisiones en distintos ámbitos de las mujeres influye en el bienestar de la población. Las mujeres cumplen un rol crítico en el crecimiento agrícola, a menudo realizando labores que garantizan la seguridad alimentaria inmediata del hogar. Con la información disponible, los autores elaboraron el índice de empoderamiento femenino en la agricultura (WEAI por sus siglas en inglés), que se construye a su vez combinando dos componentes: el índice que resume los cinco dominios de empoderamiento de la mujer (5DE) y el índice de paridad de género (Gender Parity Index - GPI). Los cinco dominios incluídos en el 5DE son:

  1. Producción, midiendo la habilidad del individuo para aportar su opinión y tomar decisiones autónomas sobre la producción agrícola.
  2.  Recursos, que refleja el control y acceso que tienen los individuos sobre los recursos productivos.
  3. Ingresos, que monitorea la habilidad de los individuos para a dirigir recursos financieros derivados de la producción agrícola u otros recursos.
  4. Liderazgo, reflejando el capital social y la participación pública del individuo en su comunidad.
  5. Tiempo, que proyecta la satisfacción de los individuos con el manejo de su tiempo libre, así como la carga horaria de su trabajo.

El GPI, por su parte refleja el porcentaje de mujeres que tienen el mismo nivel de empoderamiento que los hombres en sus respectivos hogares. Para la construcción de estos índices, se relevó información en un hombre y una mujer de cada hogar, por lo que se puede comparar así los perfiles masculinos y femeninos respecto a los mismos asuntos. Observando la descomposición del índice 5DE en el Gráfico 25, se puede observar que en general, las mujeres del Corredor Seco – FTF se reportan menos empoderadas que aquellas en la muestra de ACS en los dominios que miden las tomas de decisiones de producción, la participación pública y autonomía en el manejo del tiempo. Se resalta la brecha en los dominios propiedad y administración de recursos productivos. Sin embargo, ambas poblaciones registran bajo empoderamiento en lo que respecta a las decisiones pertinentes al crédito.

El GPI muestra la brecha de empoderamiento entre las mujeres y el de los hombres en cada hogar. Esto es, comparar la puntuación del 5DE obtenida por hogar entre las mujeres y los hombres. Este índice identifica que, en los hogares encuestados de FTF, el 13% de las mujeres se reportan menos empoderadas que los hombres, y que en promedio, estas mujeres están casi un 40% menos empoderadas que los hombres de sus mismos hogares. Un índice más cerca de 1 implica mayor disparidad que favorece hombres, y menor que 0 que favorece mujeres28. En este caso, se observa que un índice de 0.947 en 2015 demuestra, lo observado previamente, la inequidad en empoderamiento en detrimento de las mujeres. De acuerdo a los datos, las mujeres muestran poder participar en la decisión de cómo gastar el dinero generado en actividades relacionadas con el empleo asalariado y actividades económicas fueras del hogar y de la actividad agraria (están de acuerdo el 93.6 y 92.9% respectivamente para las mujeres en ACS, y 80 y 84 para FTF), mientras que, en general presentan baja participación en las decisiones productivas. Respecto a la disposición de activos, un alto porcentaje de mujeres asiente que pueden administrar compra y venta de pequeños animales, como aves de corral, así como bienes de consumo durables 29. Las mujeres reflejaron que el ámbito donde menos sienten que pueden tomar este tipo de decisiones es e n la compra de material para acuacultura, tierra no agrícola y medios de transporte. Sin embargo, como se muestra en el Gráfico 26, la proporción de mujeres que pueden autónomamente tomar decisiones propias sobre distintas actividades económicas no es mayor al 16% en ninguna actividad.

Además, se observa que el 21.5% de las mujeres encuestadas en ACS admitieron tener algún tipo de crédito, en su mayoría consistentes en préstamos en especias más que de efectivo. Por otra parte, si bien la mitad de las mujeres consideran que pueden contribuir a la decisión de pedir un préstamo, principalmente este aporte se realizaría sobre la decisión de determinar el destino el dinero, en vez de la decisión en sí de tomar el crédito o no. En el tópico de participación pública, el 77.3% de las mujeres encuestadas para ACS se sienten cómodas hablando en público, principalmente en temas de infraestructura y pago justo de haberes y en menor medida (sólo la mitad de las encuestadas) para denunciar comportamiento impropio de autoridades. Si bien el 45.9% de las mujeres de ACS (y 56 para FTF) forman parte de un grupo social, en su mayoría estos son de origen religioso. Respecto al uso de tiempo, luego de dormir, las mujeres emplean en promedio, la mayor proporción del tiempo disponible cocinando, con más de 2 horas diarias en ACS y 3 horas y media en las mujeres encuestadas en FTF.

Situación de los Niños

Estado nutricional

Los datos disponibles permiten también un análisis exhaustivo de los indicadores de salud nutricional necesarias para evaluar la desnutrición infantil tal como se puede observar en el Gráfico 27, con los indicadores registrados para la población de ambos programas. Estas estadísticas fueron realizadas tomando la metodología publicada por la Organización Mundial de la Salud. 30 La metodología, toma del método científico, emplea la distribución de la medida a observar de la población para clasificar bajo peso para la edad (bajo peso), baja altura para la edad (bajo crecimiento) y bajo peso para la altura (emaciación) como moderada y severa desnutrición. Las tasas de desnutrición suelen ser más altas en aquellos niños cuyas madres tienen menores niveles de educación. Sin embargo, hogares con sólo mujeres como jefes de familia también tienen tasas menores de emaciación y de niños con bajo peso para su edad, tanto para los hogares encuestados en ACS así como FTF. En general, la situación de desnutrición es más grave en los niños dentro del subgrupo de FTF que en ACS. En 2015, 25.3% de los niños encuestados por FTF tuvo bajo crecimiento para su edad, y el 8.1% lo registró de forma severa. En ACS, que incluye FTF pero también otros municipios del Corredor Seco por su parte, sólo el 16.8% de los niños registraron bajo crecimiento para la edad y 5.3% lo hicieron de forma severa. El 41% de los niños encuestados en FTF cuyas madres no tienen educación sufren de retraso en el crecimiento, mientras que para las madres con primaria esta tasa es del 17%. Como muestra en el Gráfico 28, según la encuesta ACS, en Intibucá y Ocotepeque, por su parte, se observó que un 52% de los niños se encuentran con un retraso en el crecimiento.

Según la encuesta del 2015 de la ACS, casi el 9% del total de los niños menores de 5 años reportaron bajo peso para la edad, con el 1.5% severamente con bajo peso. Para los departamentos del FTF, sin embargo, este número es más alto, con el 13% del total de los niños menores de 5 años reportaron bajo peso para la edad en el Corredor Seco. El 24% de los niños encuestados en FTF con madres sin nivel educativo registran bajo peso para la edad, en contraposición con el 5% de las madres con educación secundaria o superior. En el ámbito departamental, tal como se puede ver en el Gráfico 29 y el Gráfico 30, existen diferencias en este indicador ya que en Ocotepeque el 22% de los menores de 5 años presentan bajo peso para la edad y en contraposición Santa Bárbara es del 7%. El indicador para los menores de 2 años sólo se encuentra disponible para FTF, y en el mismo, el mayor valor corresponde a Copán, encontrandose alrededor del 16% y en Santa Bárbara el 6% de los mismos con bajo peso.

En cuanto a la emaciación (definida como muy bajo peso para la altura del niño), se registra, según las encuestas FTF y ACS, poco menos del 9 % de los niños menores de 5 años se encuentran emaciados. Existen también diferencias en la presencia de la emaciación en menores de 5 años respecto a la educación de la madre, aunque más leve que en los casos anteriores (para FTF 10% en el caso de las madres con bajos niveles educativos, versus 8% de las de las categorías de educación más altas). aunque es alta variación entre los departamentos tal como muestra el Gráfico 31. En Copán, se encontró que el 24 % de los menores de 5 años padecen la emaciación, incluyendo la forma severa, mientras que en Intibucá este indicador alcanza al 4% de los niños.

En cuanto a la prevalencia de la anemia, casi el 40% de los niños dentro de la muestra de ACS reportan anemia, y casi el 13% anemia leve, mientras que en el corredor seco según FTF, se estima que el 48.7% de los niños la padecen. En este último, además, los pocos casos de anemia severa se encontraron en hogares que reportaron hambre moderada o severa. Se observa también que niños que reciben una alimentación mínima adecuada reportan ligeramente menos anemia. A nivel departamental, el Gráfico 32 muestra que la prevalencia de algún grado de anemia es consistentemente alta: el menor valor se registra en Francisco Morazán, donde el 33% de los niños de entre 6 meses y 5 años de edad registran anemia, y el valor más alto en Santa Bárbara, donde este indicador alcanza el 74%.


1 El estudio atribuye esta dinámica principalmente a factores externos, tales como el comportamiento creciente de las exportaciones, el aumento de los flujos de inversión y un repunte de las remesas debido a un mercado laboral dinámico en Estados Unidos.

2 Entre 2005 y 2009 la pobreza extrema se redujo de 47.4% a 31.3%, pero de 2009 a 2013 aumentó a 39.6%, según este estudio, lo cual equivale a que unas 780,000 personas cayeron en pobreza extrema.

3 Se definen cuatro dominios: Tegucigalpa, San Pedro Sula, Otras ciudades Urbanas y Zona Rural.

4 Para la elaboración de estos mapas econométricos que combinan la encuesta de hogares de 2009 (única encuesta con cobertura departamental) y los datos del censo de 2013.

5 Según Alkire y Santos (2010) –citado por PNUD (2011)- el IPM es un índice de pobreza aguda que refleja carencias en servicios rudimentarios y funcionamientos fundamentales para el ser humano, que devela un patrón diferente y complementario de pobreza que el brindado por el indicador de pobreza por ingresos, ya que mide directamente las carencias en un conjunto diferente de dimensiones.

6 Este es el único método de los tres expuestos que permite desagregación de la información a nivel municipal, pero su utilidad es más limitada. Como señalan Feres y Mancero (2001), de este método se pueden aprovechar las ventajas de identificación geográfica que brinda, pero “de manera complementaria a los métodos indirectos de medición de la pobreza, donde el indicador de bienestar utilizado cuenta con una mayor solidez teorica” (p. 35).

7 Excluye a Gracias a Dios e Islas de la Bahía.

8 Datos a nivel de presentación del Mapa de Pobreza elaborado por Banco Mundial de acuerdo al Censo 2013 y la EPHPM 2009.

9 Elaborado por PNUD en el INDH 2011. Esta IPM excluye los indicadores de salud del índice internacional.

10 Elaborado a partir de datos de REDATAM.

11 Significa acceso al agua por servicio público o privado colectivo (área urbana), y acceso al agua de un sistema de tubería ó pozo (área rural).

12 Para ello se recurre al censo de población 2013, con un universo de 1,659309 viviendas. Disponible en: http://181.189.226.83/binhnd/RpWebEngine.exe/Portal.

13 Los datos del Censo 2013 no son exactamente iguales a los de la encuesta de ese mismo año. En el Censo, la PEA representaba el 32%, y la Población en Edad de Trabajar el 77%. Por su parte, la encuesta presenta la PEA equivalente al 42.5% y a 79.2% la población en edad de trabajar. La tasa de participación en esta última es de 53.7%, (72.1% para los hombres y 37.2% para las mujeres).

14 Según la ENDESA 2011-2012, la Mortalidad Infantil es probabilidad de morir durante el primer año de vida (1q0); la Mortalidad en la Niñez es la probabilidad de morir antes de cumplir 5 años (5q0). En general, ambos indicadores se expresan como tasa a partir de la proporción entre el número de niños (menores de un año o menores de 5 años, según el caso) fallecidos y el número de niños nacidos vivos durante en el curso de un año, que se puede expresar en tanto por ciento o tanto por mil.

15 En primeros dos meses después del parto.

16 Mujeres con hijos en los cinco años anteriores a la encuesta por numero de días que tomaron hierro.

17 Retraso en el crecimiento o desnutrición crónica (Talla para la Edad): porcentaje de niños y niñas de 0 a 59 meses cuya altura para su edad es inferior a menos 2 desviaciones estándar (retraso en el crecimiento moderado y grave) de la media del Patrón del crecimiento i nfantil de la OMS o debajo de la media de la población en referencia. Se trata de Desnutrición Crónica Severa si equivale a menos 3 desviaciones estándar del por debajo de la media de la población de referencia. (Secretaría de Salud et al., 2013, p. 259); UNICEF, 2013: p. 13).

18 Emaciación o desnutrición aguda (Peso para la Talla) es un indicador de desnutrición reciente, que mide el efecto del deterioro en la alimentación y de la presencia de enfermedades en el pasado inmediato (Secretaría de Salud, Idem). Se define como el porcentaje de niños y niñas de 0 a 59 meses cuyo peso para la altura es inferior a menos 2 desviaciones estándar de la media del Patrón del crecimiento infantil de la OMS (emaciación moderada y grave). Si este porcentaje es inferior a menos 3 desviaciones estándar se trata de una emaciación o desnutrición aguda grave. (UNICEF, 2013).

19 Sobrepeso se refiere a los niños para quienes el peso para la talla está 2 desviaciones estándar o más por encima de la media de la población de referenci a se consideran con sobrepeso (Secretaría de Salud et al., 2013, p. 259).

20 Desnutrición global (o general) o Peso inferior al normal (Peso para la edad) es una forma compuesta de desnutrición, que incluye elementos del retraso en el crecimiento (desnutrición crónica) y la emaciación (desnutrición aguda). Se define como el porcentaje de niños y niñas de 0 a 59 meses cuyo peso para la edad es inferior a menos 2 desviaciones estándar (peso inferior al normal moderado y grave) de la media del Patrón del crecimiento infantil de la OMS. Si es de menos 3 desviaciones estándar se considera Desnutrición Global Severa o Peso Inferior al Normal Grave). (Secretaria de Salud et al., 2013).

21 Hay una contradicción con este dato en este mismo reporte, ya que al presentar los datos básicos (P. XXXiii), los muestra de la siguiente manera: 16.6% en 2001, 8.3% en 2005-2006 y 7.0% en 2011-2012.

22 USAID’s Infant and Young Child Nutrition Project (2012) “Maternal dietary diversity and the implications for children’s diets in the context of food security”, brief.

23 USAID’s Infant and Young Child Nutrition Project (2012) “Our global efforts to prevent malnutrition during the first 1,000 days ”, Final Report.

24 Amugsi, D. A. et al. (2015) "Association between maternal and child dietary diversity: An analysis of the Ghana Demographic and Health Survey." PloS one 10.8: e0136748.

25 Arimond, M., and Ruel, M. T. (2004) "Dietary diversity is associated with child nutritional status: evidence from 11 demographic and health surveys." The Journal of nutrition 134.10 (2004): 2579-2585.

26 Steyn, N. P., et al.(2006) "Food variety and dietary diversity scores in children: are they good indicators of dietary adequacy?." Public health nutrition 9.05: 644-650.

27 Arimond, M., and Ruel M. T. (2004), op cit.

28 Estadísticas de UNESCO: http://uis.unesco.org/en/glossary-term/gender-parity-index-gpi.

29 Se consideran como bienes de consume durables a aquellos que son de uso repetido (en vez de consumo inmediato, como son los alimentos), ta l como ser muebles electrodomésticos, bicicletas, motocicletas, automóviles.

30 De Onis, M., and Blössner. M. (2003) "The World Health Organization global database on child growth and malnutrition: methodology and applications." International journal of epidemiology 32.4: 518-526.


 

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